Las mentalidades populistas de izquierda nos frenan y agrandan las diferencias sociales pues no motivan a los pobres sino que alimentan su frustración.
Estudiando en un buen, pero humilde, junior college en Miami, el profesor Sánchez, de origen cubano, nos devolvió un examen en el que a la clase le había ido muy bien. El estaba orgulloso del promedio que sacamos y nos dijo que ese examen lo había obtenido de un simposio de profesores de matemáticas en Boston y que había sido usado para evaluar estudiantes de una de las mejores universidades del mundo, MIT. Con gran sorpresa supimos que nuestros resultados eran comparables.
No se necesitan millones de dólares de presupuesto para inspirar a los alumnos como lo hace Sánchez. No se necesita ir a las mejores universidades, o a la universidad. Todos tenemos cerebros con capacidades similares y en gran medida subutilizado. No se necesita riqueza, posición social o títulos universitarios para salir adelante. Se necesita ganas, motivación, fortaleza mental y perseverancia. Algunos tienen que sobrellevar desventajas mayores, pero esas desventajas pueden ser canalizadas para forjarse mejor.
No es lo que se enseña de los libros de texto al pie de la letra lo que hace una diferencia en la educación. Son las lecciones intangibles las que influyen más en un estudiante. Sánchez nos dio a entender que estábamos al nivel de estudiantes de las elites educativas de Estados Unidos y el nos puso a ese nivel con la misma tiza y tablero con la que se enseña en las mas pobres escuelas en Colombia. Sánchez nos libero de resentimientos y bloqueos mentales, nos inspiro!
Un problema fundamental de la educación pública en Colombia es que en muchos casos se enseña con una mentalidad opuesta y negativa. Como es bien sabido profesores sindicalizados y con ideas de izquierda son en gran medida los que imparten esa educación. Por experiencia propia se que algunos de estos profesores no evitan esfuerzos para transmitir sus ideologías desgastadas, negativas y retrogradas.
Como bachiller en Colombia varias veces me encontré raptado entre el profesor y la pared pues estos estaban en huelga y se rehusaban a enseñar el currículo, pero eso no importaba pues ellos tenían su propia agenda. No mencionare el nombre del profesor que profesaba las ‘bellezas’ del marxismo y como el gobierno debería ser más benefactor. Este profesor estaba infundándonos a ser parásitos del estado, a no valernos por si mismos; no nos motivaba y sus exámenes tenían una sola pregunta: que nota cree que se merece? Eso es el socialismo de izquierda: todos iguales con un 10 de nota, pero iguales de brutos en una escala inflada. Ese es un profesor benefactor, como el gobierno benefactor que la izquierda populista busca con políticas sociales de dar sin exigir esfuerzo. Políticas para acabar los abismos sociales y dejarnos a todos iguales de pobres en el fondo del abismo como en la Cuba Castrista.
Mas aya de los currículos, muchos profesores de la izquierda populista están fomentando ideas que contribuyen a mantener a Colombia frenada y con un desarrollo muy por debajo su potencial. Estos profesores cultivan a quienes hoy apoyan los ideales de la izquierda Colombiana. A nivel de bachillerato no es muy marcada esta doctrina hacia la izquierda. Los efectos solo se hacen evidentes en los disturbios de las universidades públicas como la Nacional donde estas simillas de izquierda germinan y terminan de reclutas voluntarios de las guerrillas.
¿De que le sirve a un país una mentalidad populista, rebelde y quejona que no hace algo para solucionar problemas? En la educación colombiana se esta infundando la mentalidad equivocada en algunos casos y no se infunda mentalidad emprendedora en la mayoría de los casos. Este fenómeno mella en un país y con solo una pequeña minoría de la población con esta mentalidad la polarización ideológica se agranda y se frena a un país. Esta polarización enfatiza abismos sociales que no son culpa de los ricos, sino del derrotismo de muchos pobres que se convencen de la existencia de una injusticia social que es solo artificio de un discurso desgastado de la izquierda para ganar votos.
Necesitamos muchos ‘Sánchez’ en Colombia. Motivadores que les digan a sus estudiantes que si se puede y no que el gobierno no los favorece como lo hace la izquierda y los sindicatos; que la pobreza se combate con esfuerzo, emprendimiento y disciplina a nivel personal. El problema es interno, de mentalidad personal y colectiva, de nuestra idiosincrasia, de enseñanzas ideológicas que forja rebeldes frustrados más que ciudadanos emprendedores, de una educación que se enfoca en la calidad académica y se olvida de infundar una mentalidad positiva.
Son pocos quienes infundan una mentalidad populista incorrecta (El Polo, Garzon, sindicatos, guerrillas), pero son suficientes pare convencer a una gran minoria y frenar a un país.
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